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UNA MUERTE QUE PROMUEVE LA VIDA

Escribe: Gasparin

 

 

 

Su herramienta la hace girar de un lado a otro, como en cámara lenta, como si se quisiera detener el tiempo en medio de muchos afanes, como si se quisiera atajar a las personas que pasaron de largo y no se detuvieron para ver su levitación y dejar las monedas que lo motiva hacer arte, pero lo más importante reunir el dinero para mantener a su familia. Yeison Eduardo, tiene 29 años de edad, vive con su pequeña hija, su esposa y su suegra en un asentamiento al norte de la ciudad.

 

Encontrar la muerte levitando en la calle, inofensiva y esperando unas monedas para llevar a casa, es increíble, pues para muchos a la muerte no la espera nadie,  en lo posible hay que esconderse de ella o cambiar de camino, es más, según Yeison, el hombre detrás del personaje de la muerte, reconoce a las personas que sienten miedo, pues  se detienen y pasan  por otro lado. Algunas veces, me han hecho el reclamo porque no les gusta lo que yo hago, pero eso provoca más atracción y pasa hacer una obra teatral, eso causa risa. Entre tanto, existe otra muerte que enmudece y entristece al territorio colombiano, ya que se ha robado la vida, la tranquilidad y la esperanza de muchos pueblos.

 

Yeison Eduardo vio  ese personaje de la muerte en la carrera séptima de Bogotá. Él era cantante callejero y en esos ajetreos pensó mejorar la rentabilidad de su trabajo, así que agilizó su creatividad y se colocó en la reconstrucción de  una copia; Yeison dice que su muerte es más graciosa porque se parece a scary movie, además  es más moderna porque tiene luces, pero lo más llamativo es  la levitación.

 

Todo empezó hace cinco años, recuerda, mientras hace cuentas y dice que el personaje ya tiene un valor de 500.000 pesos; la muerte fue elaborada en ocho días, casi un novenario, pero duro su tiempo comprando cosa por cosa. A las seis de la mañana se levanta la familia para compartir el desayuno y empacar el almuerzo, porque el regreso es en la noche. A las 10 de la mañana, centro de Neiva, Yeison  está arropado  con todos esos harapos y sudando con esa mascara. Aquel hombre, después de recorrer muchas ciudades, reconoce que Neiva es una ciudad chévere para vivir, es económica, aquí  la gente es muy colaboradora, más los niños, resalta. Pero, hay días que no se recoge lo suficiente y el recurso que se dispone es aguantar, situación cotidiana de muchas familias colombianas.

 

1 comment

Natalia 30 enero, 2020 at 7:15 am

Que chevere por él, aún me pregunto cómo hace para verse en el aire….

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