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MI HÉROE DE CAPA NEGRA

Escribe: Karen J. Lasso P.

Es un hombre de piel suave como el algodón, sus ojos brillantes como una fina esmeralda, su estatura es suficiente para refugiarme cuando lo necesito,  tiene un temperamento fuerte, pero conmigo es diferente. Sigo diciendo que es un luchador por la vida, a pesar de que su sangre le circula  con dificultades. Pero, se le ve tranquilo, soñando esas  vacaciones en la playa del mar, sintiendo la brisa y escuchando el vaivén de las olas.

 

Es un trabajador y rebuscador incansable, recuerdo que después de haber trabajado por muchos años en una empresa,  en ese inesperado recorte de personal, lo enviaron a la calle, y él no se  detuvo,  se dedicó a  vender rosas y zapatos, todo por solucionar el sustento de su familia, que para él es lo primero. Yo lo describo como Félix, aquel personaje en el juego de Ralph el Demoledor.

 

Ese amor por las rosas lo animó a convertirse en un ingeniero agropecuario de profesión; pero, hoy  es el encargado del mantenimiento de un edificio. Me gusta verlo en overol del color del cielo y como resultado de su trabajo se pinta hasta el cabello como un arcoíris, mientras tanto,  los vidrios se hacen transparentes a su paso y es que todo parece quedar bien, menos uno de sus ojos  que ya ha perdido el color natural.

 

Es un cumplidor con su deber, a veces muy perfeccionista. Ahí va, en su caballo de acero, disfrutando del recorrido por la ciudad, ya está de regreso, muy animado para llegar al  hogar; en esta  ocasión lleva su capa enorme y negra como noche sin luna para resguardarse  de  los cristales de agua que caen del firmamento. Entre las ganas por estar en casa y el frío del día, le sonría a la vida y a Dios por todas esas bendiciones conseguidas, eso lo relaja. Él es mi superman, mi mayor orgullo, mi satisfacción más grande, un ángel por esa magia que transmite, es que además se le ocurren cosas por vernos felices; así que él, es el mejor papá que me regaló la vida.

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