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UN GRITO DE ESPERANZA

 

Escribe: CM2.

 

Milena es una mujer hermosa, su tez es blanca como la leche, su cabello es de color negro y liso, tan liso  como seda fina. Sus ojos son grandes como dos almendras y tienen un color marrón que hipnotizan cuando los miras fijamente. Es de contextura gruesa y no es muy alta, pero su falta de altura no se ve reflejada en su espíritu; es amorosa, aventurera, dulce, pero no se confunda tiene un fuerte temperamento.

 

Sentada en el prado con su mirada puesta en el horizonte, suspira y recuerda por fortuna, sin rencor alguno, las desventuras que en algún momento la hicieron perder la fe. Eran épocas difíciles, pues, ser justo y honesto podía ser una desventaja según los juicios u opiniones de quienes asumían, tenían el poder y control para decidir sobre la vida de otros. En un mundo de avaricia, envidia, falta de sensatez, ella había idealizado y materializado uno de los proyectos productivos más importantes, y que impulsaban la economía en su región, sin embargo ese emprendimiento  era visto como un crimen. Desde luego, se convirtió en una verdadera amenaza, obstáculo y dolor de cabeza para las actividades erróneas de quienes ella pensaba “eran sus amigos”. Fue encasillada como una mujer  peligrosa, mentirosa, ladrona y ayudante de los entes judiciales gubernamentales, motivo suficiente para llevarla a consejo de guerra. Ese día, el sol no brillaba con la intensidad que acostumbraba, por el contrario era tenue y muy sutil, lo que la  hacía sentir algo insegura, además, ella jamás imaginó que lo que estaba a punto de suceder cambiaría el rumbo de su vida, esa vida que hasta el momento la había hecho tan feliz, tan inmensamente feliz.

 

Una a una llegaron las personas convocadas a la reunión, ella esperaba con ansia el inicio de la misma, se sentía invencible teniendo al lado su propio ejército, ejército de pequeños ángeles a quienes amaba y protegía con lo más profundo de su ser, y en quienes encontraba la fuerza para no desfallecer. Sin rodeos ni preámbulos sus verdugos dieron el veredicto, culpable debe morir. Su corazón se quebró, mientras su garganta se esforzaba por ahogar el sollozo que pedía a gritos salir, sus ojos se humedecieron, pero su razón impidió que las lágrimas rodaran por sus mejillas. De manera arrogante la hicieron arrodillar, mientras sus pequeños angelitos la rodearon en medio de la confusión, pues, ellos no eran conscientes de lo que sucedía.

Fuente: https://www.elpais.com.co/judicial/en-54-anos-220-mil-personas-han-muerto-por-el-conflicto-armado-en-colombia.html

 

Milena esperaba el sonido que apagaría su vida para siempre, y en ese momento, o mejor en esas milésimas de segundo que parecía una eternidad, se vio sentada en su banco favorito tejiendo su lana mientras el eco de las risas y gritos se sumergían  en una especie de energía especial, cargada de alegría y vida, que flotaba por toda la montaña. Todo paso por su mente, todo, hasta el más mínimo recuerdo, alzo la vista al cielo pidiendo internamente perdón por sus dudas y ofensas. Una vez lista, pero  no preparada, se sometió a la voluntad divina y en medio de su atribulada y compungida alma, el eco de un grito irrumpió en el ambiente, ¿qué está sucediendo?, ¿qué hace ella aquí? Yo soy quien da las ordenes, ella morirá en algún momento, algún día, en algún lugar, pero no va a ser hoy, no va a ser aquí, Milena perdóname ya te puedes ir.

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