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EJEMPLO DE SUPERACIÓN, AMOR Y COMPROMISO

Escribe: Nathaly Castaño Rojas 

 

Sin saber cómo iniciar la entrevista, lo miré fijamente a sus ojos y tomando mi celular en la mano, comencé a grabar. Sabía que era un momento muy especial e importante para los dos: -“Soy el mayor de 6 hijos, del matrimonio de Alfonso Castaño, un vallecaucano y María Angélica Buitrago, una risaraldense. Nací en Santa Rosal de Cabal, Risaralda, en junio del año 1962. Tengo 7 hijos, 5 del matrimonio y 2 de mi segunda relación. Tuve una infancia un poco marcada por las necesidades, la escasez, la violencia y la tristeza…”

 

 

Por un momento, hubo un silencio, sólo se escuchaba el cantar de los pajaritos y el sonido del viento que corría de vez en cuando: -“Tuve que madurarme biche, lamentablemente por la violencia tuvimos que emigrar a otra ciudad, fue por ello que llegamos a vivir a Florencia en el Caquetá. Mis padres creían que allí tendríamos mejor oportunidad, pero fue todo lo contrario; hambre, escasez de dinero, de ropa, de comida, fueron los detonantes para entender que debía darle prioridad a otras cosas más que al estudio”.

¿Se siente cómodo relatando su historia o prefiere que paremos? le pregunté. Me miró con sus ojos llenos de recuerdos y me dijo: -“no te preocupes, continuemos”. Así recordó  su infancia: -“La finca que compró mi padre sólo daba tristeza, estaba situada sobre tierra mala que no permitía sembrar nada. Todo se moría, nada prosperaba. Por ello, tuvimos que mirar de qué manera se conseguía  los recursos, así que  comenzamos a sacar paquetes de madera para vender. Era un trabajo duro, pues en el transcurso de la tarde debíamos dejar los paquetes listos y al otro día cuando madrugábamos para ir al pueblo a estudiar, salíamos en la mula con la carga de madera; pues con esa platica, comprábamos el diario para el almuerzo de mi madre y mis hermanos.  Y para la comida…agua de panela y patacones de plátano”.

Luego, llegaron los años de locura. Ahí, nuestro personaje reflexionó sobre esos momentos: “ quería experimentar nuevas cosas, de querer independizarme, así que sin dudarlo dos veces, deje de un lado mis estudios y me fui aventurar en búsqueda de algún trabajo que me diera mucho dinero para darme gustos. Fue así como recibí una oferta para trabajar en una mampostería. Era en un corregimiento cercano, pero golpeado por la violencia. Allí tenía que trabajar muy duro bajo los potentes rayos del sol y los fuertes aguaceros. Era un chico joven, de tan solo 17 años, así que no  sentía dolor, ni cansancio, solo quería dinero para darme mis gustos.  ¡Qué equivocado estaba¡ al creer que el licor y las mujeres eran sinónimo de felicidad”.

De aquella reflexión sólo guardó un fuerte suspiro y continuó: -“Del grupo de trabajadores, era el más joven, tal vez por eso mis compañeros me enseñaban, pues era verraco para el trabajo y no me daba pereza de nada. Con tal de que llegara el sábado para recibir la buena paga que nos daban, para irme a beber y a conseguir mujeres, le metía toda la ficha a lo que debíamos hacer. Fueron casi seis meses que duré trabajando allí, a pesar de la rudeza del trabajo, quedaban espacios de recocha, donde con gran ingenio tomaba un trozo de madera y hacía de cuenta que estaba dando las noticias por la radio o a veces también, me ponía a narrar fútbol, pero siempre de la mano de un micrófono. En el fondo sentía mucha atracción por ésta profesión”.

 

Norberto Antonio Castaño trabajó como pintor, ayudante de obra, mesero, lavador de platos… en fin, un sinnúmero de cosas, pero nada de eso lo hacía feliz, hasta cuando llegó esa posibilidad de trabajar en una emisora como el encargado del sonido, a pesar de no tener experiencia ni conocimiento del tema, fue contratado. Y desde ese entonces comenzó  un cambio total de vida. La Voz de la Selva, se llamaba aquella emisora, donde hizo sus primeros pinitos en la radio. Al pasar el tiempo, la práctica y las ganas de salir adelante lo llevó a mejorar lo que hacía y se fue fortaleciendo su experiencia. Fue así como después de casi 3 años de labores, tuvo la posibilidad de hacer parte de un excelente equipo de trabajo no sólo en el Caquetá sino en Colombia, El Sistema INRAI, eso fue por el año de 1989.

 

– “Gracias a mi compromiso, dedicación y deseo de superación, comencé a fortalecer mis conocimientos y a darme a conocer. Ya no sólo me dedicaría a la locución, sino que ahora también debía vender espacios radiales, actividad que me abrió muchas puertas y me permitió hacer grandes amigos. Mis jefes reconocían mi trabajo, sabían que no me gustaba perder el tiempo en trivialidades y por el contrario me dedicaba a realizar bien mi trabajo. Como en todos lados, había personas que me apreciaban y otros que no tanto. Esos últimos, a pesar de querer hacerme daño nunca lo lograron, porque lo que yo hacía era con el corazón.”

Luego, de entregar casi 25 años de vida a una empresa que lo vio crecer y formarse, sufrió un infarto que por poco acaba con su existencia; una vida llena de reconocimientos no sólo a nivel regional, sino también internacional. Norberto recuerda que en un espacio radial, él  enviaba mensajes de aliento a los secuestrados por la guerrilla. Sin saberlo, don Norberto Castaño logró que estos mensajes le llegara a un extranjero de nacionalidad española que estuvo secuestrado y quien al ser liberado, sólo tenía sentimientos de gratitud. El alcalde de Cuenca España, de donde era oriundo el empresario secuestrado, recibió con los brazos abiertos a don Norberto para entregarle un reconocimiento especial.

Fuente: revista semana. 

  Les puedo decir, que me siento feliz y agradecida con Dios, de haber podido compartirles a ustedes la vida de un gran ser humano, un gran líder, un excelente amigo, pero sobre todo un excelente papá, de quién me siento muy orgullosa, pues a pesar de sus errores y equivocaciones, siempre tiene una sonrisa en sus labios, una palabra de aliento para quien la necesite, unos brazos para abrigar a quien esté triste y una solución para cada dificultad.

 

 

 

 

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